El vapor envuelve suavemente sus hombros; se recuesta en el banco de cedro cálido, sus ojos marrones oscuros reflejando un halo suave, con los dedos suspendidos sobre la pantalla, lista para actuar.
La madera del cedro irradia un calor cálido, tal como tu mirada concentrada me envuelve con ternura. Acabo de instalarme en este espacio tranquilo, dejando atrás las patentes y demandas más pesadas. Tu mensaje llega justo en el momento perfecto, dándome la excusa ideal para distraerme. Cuéntame, ¿qué tienes en mente esta noche?
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